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Reconocen el desarrollo científico con el Premio Hidalgo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2016

Este 2016, por tercer año consecutivo, se llevó a cabo la entrega del Premio Hidalgo de Ciencia, Tecnología e Innovación, en la que el gobierno del estado entregó reconocimientos a tres investigadores en diferentes categorías; dos de ellos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y uno de la Universidad Tecnológica de Tulancingo.

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Javier Castro Rosas y Gabriel Aguirre Álvarez, ambos doctores en ciencias de alimentos y profesores investigadores de la UAEH, así como Juan Carlos González Islas, ingeniero en electrónica y telecomunicaciones, fueron los tres ganadores del certamen en las categorías de Investigación científica, Desarrollo tecnológico e Innovación.

La Agencia Informativa Conacyt conversó con los ganadores sobre sus proyectos, su trayectoria y sus planes a futuro.

Piel de borrego en la extracción de colágeno para cosméticos

En el estado de Hidalgo se produce una gran cantidad de piel de borrego, derivado del sacrificio de estos animales para la elaboración de barbacoa, uno de los platillos característicos de la zona. Según estadísticas del sistema de información agroalimentaria y pesquera, tan solo en el año 2015 se produjeron 350 mil pieles en el estado de Hidalgo, y si se suman los del Estado de México, se acumularon alrededor de 750 mil pieles.

Ante ese panorama, en el que gran parte de esa piel es desperdiciada, el doctor en ciencias de alimentos, nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y profesor investigador del Instituto de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Gabriel Aguirre Álvarez, estudió cómo aprovecharlas para elaborar un subproducto agroindustrial para extraer colágeno y elaborar cosméticos.

Con el proyecto titulado Aprovechamiento de pieles de borrego para la extracción de colágeno y su aplicación en cosméticos obtuvo el primer lugar del Premio Hidalgo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2016 en la categoría de Desarrollo tecnológico.

“El proyecto que inició como un trabajo de doctorado en la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, donde comenzamos a estudiar los fundamentos de los beneficios del colágeno y se realizaron diversos protocolos de extracción, derivó ya en 2015, en la creación de la empresa de base científica y tecnológica dedicada a la extracción y purificación de biopolímeros de origen animal denominada Uni-Collagen, S.A de C.V.”, detalló el doctor Aguirre Álvarez.

De acuerdo con el especialista, el colágeno es una proteína constituyente de tejidos conjuntivos como la piel, los tendones y huesos. Es la más abundante del organismo y está compuesta por más de mil aminoácidos como glicina, prolina e hidroxiprolina. Por esta razón, la empresa busca aprovechar las pieles de borrego para transformarlas en biopolímeros de alta demanda como es el colágeno con una pureza de 99 por ciento y que es ampliamente demandado en la industria alimentaria, cosmecéutica, biomédica y farmacéutica.

La empresa ya está legalmente constituida y cuenta con los registros de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Hay un primer producto lanzado al mercado, la crema facial Uni-Collagen, que ofrece beneficios a la piel tales como: tersura, vitalidad, elasticidad y firmeza. Refuerza la capacidad de hidratación y retención de agua en el interior de las células, lo cual la hace muy recomendable para personas que padecen diabetes.

“Actualmente estamos desarrollando otros productos para la industria biomédica que beneficiarán a que los procesos de cicatrización se realicen en un menor tiempo”, detalló.

Andadera motorizada para niños con discapacidad

Otro de los proyectos premiados fue el de Juan Carlos González Islas, ingeniero en electrónica y telecomunicaciones quien, con el objetivo de contribuir en la asistencia motriz de niños con discapacidad, diseñó e implementó una andadera motorizada, que resuelve los problemas ocasionados por los sistemas comerciales.

“Este proyecto resuelve las problemáticas que presentan las andaderas comerciales que actualmente se encuentran en los hospitales y los centros de rehabilitación para asistencia motriz en la marcha inicial a niños con discapacidad. Nos dimos a la tarea de asistir al Centro de Rehabilitación Integral de Hidalgo (CRIH) y es ahí donde detectamos las problemáticas que presentan este tipo de andaderas”, dijo en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt.

El proyecto titulado Andadera motorizada para asistencia motriz a niños con discapacidad que se realizó en la Universidad Tecnológica de Tulancingo por un grupo interdisciplinario donde participan profesores y alumnos de la ingeniería en mecatrónica de la institución, así como las responsables del área de estimulación temprana del CRIH, ganó el primer lugar del Premio Hidalgo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2016, en la categoría de Innovación.

González Islas, quien es también maestro en ciencias en electrónica y telecomunicaciones, así como profesor investigador de la Universidad Tecnológica de Tulancingo, junto con su equipo de trabajo, logró un modelo ergonómico, estable y seguro para el usuario, además de ser atractivo para el menor para que realice la terapia de marcha.

El sistema fue diseñado y puesto en marcha empleando los diferentes elementos mecánicos, electrónicos y computacionales de la mecatrónica. La andadera consiste en una estructura física, sistemas de soporte de extremidades superiores y torso, sistemas comerciales de transmisión de movimiento y de comunicación y control inalámbrico.

“Integramos un arnés, un soporte de torso para el usuario e implementamos también un soporte de apoyo para extremidades superiores, entonces el niño puede tomarse de la andadera y además estar sujeto al sistema a través del soporte del arnés. El sistema tiene incorporados dos motores en las ruedas delanteras y atrás tiene dos ruedas giratorias, lo que le permite al sistema girar sobre su propio eje y el movimiento de la andadera lo controla el asistente a través de un control remoto”, detalló.

Actualmente su proyecto ya fue registrado ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial para solicitar la patente.

La andadera fue integrada y realizaron una prueba piloto en el ambiente hospitalario para el que fue diseñada; los resultados preliminares obtenidos son satisfactorios, ya que pudo asistir y estimular eficientemente a un niño de dos años de edad y nueve kilogramos de peso, que presenta discapacidad motriz en la marcha inicial, siendo este uno de los casos más complejos para el sistema.

Productos de jamaica contra bacterias dañinas

El primer lugar del premio Hidalgo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2016, en la categoría Investigación científica, fue otorgado a Javier Castro Rosas, doctor en ciencias de alimentos y profesor investigador del área académica de química de la UAEH, por su proyecto Desarrollo de nuevos productos a base de jamaica contra bacterias dañinas resistentes y no resistentes a antibióticos para su uso en alimentos y en la medicina humana y veterinaria.

El proyecto consiste en desarrollar nuevos productos a partir de los cálices de la jamaica. Los productos están principalmente dirigidos a controlar bacterias dañinas (patógenas) resistentes a antibióticos y también tiene efecto sobre bacterias que no lo son.

Según relata a la Agencia Informativa Conacyt, el proyecto comenzó desde hace poco más de 15 años, atendiendo la preocupación mundial sobre la resistencia a antibióticos. Desde entonces han estudiado alrededor de 100 diferentes tipos de plantas que se utilizan en herbolaria y, derivado de este proyecto, actualmente cuentan con 10 solicitudes de patente registradas ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial de productos derivados de la jamaica, y otras dos más serán registradas en los próximos días.

“A partir de ahí empezamos a desarrollar soluciones desinfectantes. Por ejemplo, para desinfectar una lechuga en necesario poner cuatro a cinco gotitas de desinfectante comercial a base de plata coloidal (como se recomienda en la etiqueta del producto) en el agua para desinfectar, o de cloro como lo recomienda la Secretaría de Salud; sin embargo, hay evidencias científicas que muestran que estos tratamientos no son eficientes; si hay mil bacterias de la tifoidea (Salmonella typhi) en la lechuga, el desinfectante comercial elimina solo entre 100 a 200 bacterias, el cloro entre 400 a 500, y una simple agua de jamaica mata entre 800-900 bacterias. Sin embargo, el agua de jamaica aunque tiene mayor efectividad que el cloro, no elimina todas las bacterias, por lo que se han desarrollado formulaciones tomando compuestos de la jamaica y mezclándolos con otros compuestos naturales como el ácido acético (vinagre) o el ácido cítrico (contenido en limones), de tal forma que las nuevas formulaciones sí eliminan todas las bacterias patógenas de la lechuga o de otros tipos de frutas y hortalizas”, detalló.

Entre sus desinfectantes, existen combinaciones con vinagre, limón y otras sustancias de origen natural. Hay también específicos para ciertos alimentos como aguacate, tomate, manzanas, cilantro, lechuga, chiles, fresas o mango.

También se cuenta con una solicitud de patente específica sobre el uso de algunos de los compuestos de la jamaica, como el ácido hibiscus y sus derivados, para su uso como antimicrobiano o conservador en cualquier material, incluidos los alimentos o medicamentos.

En el proyecto también participan Carlos Alberto Gómez Aldapa y José Roberto Villagómez Ibarra, ambos nivel II del SNI, también la doctora Esmeralda Rangel Vargas, nivel candidato, así como un grupo de 30 personas más entre investigadores y estudiantes.

Actualmente hay dos convenios con empresas para la explotación de las solicitudes de patente; y uno más con una asociación de productores de la Huasteca Hidalguense para el cultivo de variedades de jamaica con posible impacto económico en el estado.

Por último, el grupo de investigación se encuentra desarrollando nuevos productos farmacéuticos, basados en los compuestos de la jamaica, contra bacterias resistentes a los antibióticos atendiendo con ello una de las actuales preocupaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Fuente: CONACYT.

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