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Científicos mexicanos dejan huella en uno de los laboratorios más importantes de EE. UU.

Hace alrededor de 30 años, un par de jóvenes físicos experimentales mexicanos ingresaron al Laboratorio Nacional Fermi (Fermilab), en Chicago, Estados Unidos. Uno de sus primeros retos fue demostrar a sus nuevos colegas que su trabajo no sería limpiar las instalaciones ni servir comidas, sino hacer investigaciones en física de altas energías.

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“En Chicago hay muchos migrantes mexicanos, y en Fermilab gran parte de las personas que trabajaban aquí haciendo el aseo o en la cocina eran mexicanos, por tal razón los estadounidenses pensaban que los mexicanos nada más hacíamos eso”, recordó Heriberto Castilla Valdez, quien fue uno de los primeros físicos experimentales en participar en este laboratorio.

Recordó que cuando llegó al experimento DZero “había cierto prejuicio, se ‘sacaban de onda’ de que existieran mexicanos haciendo física; sin embargo, poco a poco y con resultados se fueron convenciendo de que los mexicanos hacíamos ciencia de calidad, incluso a veces mucho mejor que ellos”.

Con compromiso, creatividad, talento y mucho trabajo, el grupo de científicos mexicanos generó resultados exitosos, se ganó el respeto y admiración de sus colegas y construyó una sólida reputación para la ciencia mexicana en uno de los laboratorios más importantes de física de altas energías de Estados Unidos y del mundo.

Actualmente los científicos mexicanos son reconocidos y apreciados en Fermilab. En la nueva etapa de este laboratorio, la cual se enfoca principalmente en el estudio de neutrinos, materia oscura y energía oscura, un grupo de científicos mexicanos tendrá presencia.

De hecho, recientemente Fermilab y la Universidad de Colima (Ucol) firmaron el Cooperative Research and Development Agreement (CRADA), con lo cual México es el quinto país en signar dicho acuerdo, después de Australia, Alemania, Brasil y España.

Además, el laboratorio quiere firmar este convenio con más instituciones mexicanas, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para que científicos y estudiantes mexicanos colaboren en alguno de los experimentos que ahí se realizan para estudiar el universo invisible, es decir, los enigmáticos neutrinos y la energía y materia oscuras.

Talento mexicano en Chicago

En la década de los 80, casi 20 años después de que se fundó Fermilab, se dieron los primeros acercamientos entre los mexicanos y el laboratorio. Uno de los primeros mexicanos en colaborar en este laboratorio estadounidense fue el doctor Clicerio Avilez.

Después, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) envió a Fermilab a estudiantes de doctorado para que trabajaran y se entrenaran en física de altas energías.

Fue hasta 1991 cuando el Cinvestav se convirtió en la primera institución mexicana que estableció una colaboración formal con Fermilab. La carta de presentación de este centro de estudios mexicanos fue el trabajo de los doctores Gerardo Herrera Corral y Heriberto Castilla Valdez.

Después llegaron más físicos mexicanos, quienes participaron en algunos de los descubrimientos más importantes que ha hecho el Fermilab, tales como el quark top y dos tipos de bariones pesados.

México en los grandes descubrimientos de Fermilab

A lo largo de los 50 años de operación, Fermilab ha contribuido en el avance científico, ya que en sus experimentos han probado la existencia de nuevas partículas elementales que coadyuvan al conocimiento de las leyes más fundamentales de la naturaleza.

En esta mitad de siglo, diversos mexicanos han participado en los grandes hallazgos de la física, así lo documenta el texto “Fermilab: un viaje en el tiempo, espacio y materia”, escrito por el doctor Eduard de la Cruz Burelo y publicado en las Memorias de la Reunión “Ciencias y Humanismo” 2012, de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

En este documento se destaca la participación de dos mexicanos, el doctor Heriberto Castilla Valdez y el entonces estudiante Raúl Hernández Montoya, en el descubrimiento de una de las partículas fundamentales, el quark top en 1995.

Esto es relevante porque el universo y todo lo que nos rodea, e incluso nosotros mismos, está hecho por seis partículas denominadas quarks y una de esas fue descubierta por un equipo de científicos en el cual participaron dos mexicanos.

Conforme pasaron los años, el grupo de científicos de física de altas energías de México creció y sus participaciones cobraron mayor relevancia dentro de Fermilab; por ejemplo, en 2007 mexicanos participaron en el hallazgo de la partícula X (3872), el cual es considerado como una de las grandes aportaciones que hizo el acelerador Tevatrón en sus 28 años de funcionamiento, así lo reporta el documento ya citado de la AMC.

Un año más tarde, mexicanos colaboraron en el descubrimiento del barión pesado Omega, el cual tiene más de 50 citas en la literatura científica, lo cual es una cantidad bastante considerada en su área. Asimismo, este descubrimiento fue seleccionado por el Instituto Americano de Física como uno de los mejores 10 trabajos científicos en física en el 2008.

Mexicanos en busca del universo invisible

Por estas y otras contribuciones, el trabajo de los mexicanos es reconocido en este laboratorio y por ello Fermilab ha buscado tener un mayor acercamiento con científicos mexicanos en su nueva faceta.

Últimamente la Universidad de Colima signó el convenio CRADA, uno de los acuerdos de colaboración más recientes de Fermilab.

Este convenio, a diferencia de los otros que ya han firmado instituciones mexicanas con este laboratorio, abre las puertas para que científicos de la Universidad de Colima participen no solo en un experimento, sino en todos los que se realizan en Fermilab, como el Main Injector Experiment for v-A (MINERvA) y el Deep Underground Neutrino Experiment (DUNE), entre otros.

De esta manera, los mexicanos podrán participar en los experimentos más ambiciosos a nivel internacional para buscar la llamada “nueva física”, a través del estudio de los neutrinos, la materia oscura y la energía oscura.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Marcela Carena, directora de Relaciones Internacionales y de la División de Física Teórica de Fermilab, destacó que la firma de este convenio busca fortalecer aún más la colaboración de científicos y estudiantes mexicanos en los experimentos que se realizan en este laboratorio.

“La idea es que vengan al menos cinco estudiantes por año académico. Asimismo, que los investigadores puedan hacer una estancia de seis meses por año”, subrayó la investigadora, quien también es vicepresidenta de la División de Partículas y Campos de la Sociedad Americana de Física.

Resaltó que para Fermilab es muy importante contar con la visión y colaboración de los mexicanos porque “los estudiantes latinoamericanos, en especial los mexicanos, han hecho un excelente trabajo en diferentes experimentos en Fermilab y de esta manera han contribuido a responder las preguntas que nos hacemos de cómo funciona el universo”.

Fermilab, importante para México

Así como México ha realizado contribuciones importantes a este laboratorio, Fermilab ha sido indispensable en la consolidación del grupo mexicano de física de altas energías, ya que una parte importante de la comunidad experimental del país se formó ahí, mencionó el doctor Alfredo Aranda Fernández, investigador de la Universidad de Colima.

En entrevista, el miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) destacó que el convenio que acaba de firmar la Ucol con Fermilab es un convenio macro de cooperación científica general.

“A partir de ese convenio se suscitarán anexos específicos, el primero de estos anexos es un programa de intercambio para que estudiantes de la Universidad de Colima puedan realizar diversos tipos de estancias de investigación en Fermilab. Existe ya el plan del segundo anexo que consiste en la incorporación de un grupo experimental de la Universidad de Colima a una de las colaboraciones de este laboratorio”.

Resaltó que este convenio es importante porque al colaborar en los experimentos de frontera se logra tener un impacto en el ámbito y cultura científica del país. Además abrirá la oportunidad de que en Colima se pueda trabajar en la generación de prototipos y pruebas para nuevos detectores, electrónica y materiales, entre otros.

Posteriormente, estos trabajos que son desarrollados para la ciencia básica podrían tener una aplicación y ser transferidos a la industria, destacó el miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.

Hay que recordar que actualmente los aceleradores lineales de partículas tienen diversas aplicaciones en las industrias agroalimentaria, cosmética y de seguridad, por mencionar algunas.

Colima, la primera universidad mexicana que firma este convenio con Fermilab

Para el físico teórico Aranda Fernández, quien fue uno de los investigadores que más impulsó el acercamiento para que la Universidad de Colima signara el convenio con Fermilab, este acuerdo representa una gran responsabilidad y un fuerte compromiso.

“Representa también un importante reconocimiento a nuestro grupo y —sobre todo— a la manera como hemos venido creando un ambiente científico de primer nivel en la Universidad de Colima”.

Recordó que desde hace aproximadamente 15 años que nació el programa de física en Colima, ha crecido de manera paulatina a través de contrataciones abiertas y competidas internacionalmente, lo que ha permitido tener un grupo muy activo y de nivel mundial.

Este grupo de científicos de Colima, junto con el resto de la comunidad de física de altas energías que tiene presencia en casi todo el país, participará en este laboratorio estadounidense y otros en donde se llevan a cabo los experimentos más grandes y relevantes para escudriñar los “misterios” que aún guarda con recelo el universo.

Fuente: CONACYT.

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