BITÁCORA

Innovan en procesos y materiales de construcción

En el norte del municipio de Villa de Álvarez, en el estado de Colima, sobresale una vivienda construida por la organización civil Terra y Voluntades con sistemas y materiales alternativos sustentables que no impactan el medio ambiente.

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En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, en esta casa experimental, el arquitecto con especialidad en gestión ambiental y sustentabilidad, egresado de la Universidad de Colima (Ucol), Fernando Rodríguez García, señaló que en la actualidad construir con materiales convencionales suele tener costos muy elevados, es por ello que ha surgido la necesidad de generar proyectos de carácter social y altruista, donde el sector social organizado arropa a los sectores más desprotegidos.

Terra y Voluntades ha desarrollado dinámicas de intervención colectiva para la construcción de pies de casas con materiales alternativos como paja, llantas, barro y costales, con el objetivo de ayudar al sector rural en la construcción de viviendas dignas, eficientes y amigables con el medio ambiente.

En 2006, la organización Techos Colima, que después se convirtió en Terra y Voluntades, con la colaboración de estudiantes del Tec de Monterrey, construyó una vivienda en la comunidad de Suchitlán, en Comala, con adobe mejorado, en el cual mezclaron tierra con cemento que se prensaba en una máquina manual importada de la India.

Rodríguez García, fundador de Terra y Voluntades, dijo que siempre está buscando alternativas de construcción que sean sustentables y orgánicas.

“Tras el paso del huracán Jova, en la comunidad de Pueblo Juárez, en el municipio de Coquimatlán, nos dimos cuenta que las casas más dañadas eran construidas con los sistemas convencionales, ladrillo, tabicón, concreto, y las viviendas con sistemas tradicionales como bajareque habían resistido el fenómeno natural”, explicó.

Por ello, en vez de proponer un nuevo sistema constructivo, se hizo el rescate de ese tipo de espacios con otate o bajareque, con la asesoría de un adulto mayor que dominaba esa técnica.

“En ese caso, lo que se hizo fue un rescate del conocimiento empírico, adquirimos un conocimiento del sistema tradicional y lo compartimos con la familia para que esta pudiera ampliar o darle mantenimiento a la casa porque los sistemas artesanales con tierra requieren mucho mantenimiento”, explicó.

Arquitectura sustentable

De esta manera, surgió un modelo educativo de arquitectura sustentable que en un principio era pragmático, y tras concluir la especialidad en gestión ambiental, Rodríguez García contó con las bases teóricas para implementar dicho modelo educativo no solamente en el estado, sino en cualquier lugar de la república o del mundo, utilizando sistemas constructivos tradicionales, adecuándolos o con sistemas alternativos.

“El modelo educativo consiste en capacitar a los voluntarios para que sepan bioconstruir porque generalmente en la escuela conocen la teoría pero no lo ponen en práctica, y en estos proyectos es llevarlo a lo pragmático y entonces vamos a la comunidad y transmitimos ese conocimiento a las familias que serán beneficiadas o voluntarios incluso de la misma localidad”, mencionó.

Entre los sistemas alternativos que han empleado se encuentra el adobe mejorado, que es un material accesible, resistente, tiene bajo costo y aísla del clima; otro es el hiperadobe, que se basa en el superadobe, patentado por el iraní Nader Khalili. La gran diferencia entre los dos es que el superadobe utiliza sacos de polipropileno, mientras que el hiperadobe utiliza un tejido raschel, el mismo material usado en el embalaje de fruta.

En este tipo de proyectos, Terra y Voluntades está compartiendo el conocimiento de diferentes sistemas para que la gente aprenda y autoconstruya sus viviendas. Además innovan en sistemas constructivos vernáculos, los modifican para que sean más resistentes y también innovan en los materiales de construcción.

Por ejemplo, el sistema tradicional que utiliza bajareque, Rodríguez García lo modificó empleando malla de aluminio galvanizado y cal en la mezcla, la cual sustituyó la paja para evitar la porosidad en los muros ocasionada por los insectos que se comen la paja.

En lo que se refiere a las fachadas de las construcciones, trabaja con elementos piramidales y cúpulas, que son formas geométricas de las más sustentadas o equilibradas para sismos, es decir, trata de adaptar los patrones naturales a la arquitectura.

“He estado trabajando con la biomimética, que es una ciencia que se basa en el estudio de los modelos, sistemas, procesos y elementos naturales como fuente de inspiración de tecnologías innovadoras, con el propósito de encontrar soluciones prácticas a necesidades humanas”, afirmó.

La casa, que se ubica en Villa de Álvarez, es un laboratorio experimental que servirá para observar cómo funciona el hiperadobe, que es un sistema que usa sacos rellenos de tierra, y estudiar la resistencia de este tipo de casas a fenómenos naturales como sismos y huracanes, comentó el arquitecto, quien labora en el Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Colima.

En la actualidad, se usan en la construcción de casas materiales de elevada energía incorporada, de difícil reciclaje y que en ocasiones incluso incorporan elementos tóxicos, por eso es importante buscar alternativas constructivas desde la cuestión tradicional hasta opciones innovadoras, que emplean materiales no convencionales, indicó el arquitecto.

Innovación en ciencias de la Tierra

Con la intervención colectiva, en la que participan habitantes de comunidades y estudiantes, la organización ha construido casas con materiales alternativos como paja, llantas, barro y costales.

En estos proyectos han participado estudiantes y catedráticos de diversas instituciones de educación superior como la Ucol y el Instituto Tecnológico de Colima (Itec) —que pertenece al Tecnológico Nacional de México (Tecnm)—, en los cuales Terra y Voluntades busca establecer una innovación en los procesos y materiales de construcción.

La jefa del Departamento de Ciencias de la Tierra del Itec, María del Pilar Ramírez Rivera, señaló que el instituto cuenta con la carrera de arquitectura y la maestría en arquitectura sostenible y gestión urbana, en donde se inculca la investigación entre los estudiantes.

“Tenemos apoyo para que se dé la innovación y la investigación en el área de arquitectura”, sostuvo la catedrática durante la entrevista.

Además la arquitecta, con maestría en administración de negocios, señaló que los estudiantes que participaron en el proyecto de construcción de Terra y Voluntades, en la comunidad de Suchitlán, en Comala, innovaron con un material como es la tierra, pero a la vez este tipo de iniciativas resuelve un problema social para que personas vulnerables tengan una vivienda.

En el referido proyecto de construcción, en el que emplearon hiperadobe mezclado con paja, participaron las catedráticas del Itec, Carmen Ivonne Calvillo González y Nora Evelia Ríos Silva.

“La innovación tiene que ver con el uso de los materiales y los métodos de construcción para que se apliquen de mejor manera en las edificaciones porque a veces la innovación no nada más es lo nuevo, sino mejorar los sistemas constructivos para que sean más resistentes, seguros y confortables para los habitantes”, comentó Ramírez Rivera.

En la arquitectura, la innovación va desde que sustentan el edificio hasta que lo habitan y también incluye, en casos de desastres, construir viviendas rápidas, confortables y seguras para atender esa necesidad, indicó la jefa de Ciencias de la Tierra.

Mientras que los voluntarios de Terra y Voluntades, Andrea Anaya López, Brayan Guzmán Cuéllar y Carlos Antonio Martínez Espinoza, estudiantes de séptimo semestre de arquitectura en la Facultad de Arquitectura y Diseño (Fayd) de la Ucol, coincidieron al señalar que es importante que los arquitectos conozcan diferentes enfoques, los materiales que se pueden utilizar y las alternativas que existen para los diferentes tipos de construcción.

“El propósito del arquitecto es resolver el problema de la habitabilidad para las personas y el hecho de enseñar a una comunidad o a una familia a construir su propia casa es un aprendizaje tanto para ellos como para nosotros”, dijo Martínez Espinoza.

Fuente: CONACYT.

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