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Los retos de la medicina espacial en México

De 2014 a 2016, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), en coordinación con la Agencia Especial Mexicana (AEM), ha financiado 48 proyectos con impacto en el área espacial, a través de los apoyos otorgados por el Fondo Sectorial de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación en Actividades Espaciales, informó la maestra Margarita Irene Calleja y Quevedo, directora de Investigación Científica Aplicada del Conacyt.

3 medicina espacial

En el marco del Tercer Congreso Mexicano de Medicina Espacial, celebrado en Puebla el 5 y 6 de octubre en las instalaciones de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), la maestra Calleja y Quevedo recordó que la medicina espacial tiene sus orígenes a partir de 1961.

En México, añadió, existe un grupo notable de científicos que ha realizado esfuerzos en medicina espacial pero estos han sido de tipo personal e institucional, de tal forma que se considera que el Estado impulsó esta área a partir de la investigación incentivada por la Agencia Espacial Mexicana, en 2010.

“Fue a partir de 2014 que se aprueba el Fondo Sectorial de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación en actividades Espaciales Conacyt-AEM y se abre la convocatoria con la intención de que la AEM capte los grupos de investigación que realizan trabajos vinculados a temas espaciales. De este esfuerzo, se lograron apoyar 19 proyectos en el primer año, de los cuales uno tuvo que ver con la investigación de la medicina espacial”.

En 2015, la funcionaria refirió que también se presentaron 19 proyectos en la convocatoria, pero para ese año se cercaron las demandas, enfocándose en el desarrollo de modelos o sistemas encaminados a realizar estimaciones de riesgos que impactaran la salud, utilizando tecnología espacial.

Para 2016 se aprobaron 10 proyectos; en total fueron 48 los apoyos otorgados por este Fondo Sectorial, de los cuales 21 por ciento correspondió a investigación en medicina espacial, con un monto total de recursos otorgados en tres años por el orden de 75 millones 962 mil 149 pesos.

Entre los estados con más proyectos aprobados destacan Ciudad de México con 19; Querétaro con siete; Baja California con cuatro y Puebla con cuatro.

En cuanto a las propuestas vistas desde una dimensión de género, se tienen que de los 48 aprobados en tres años, ocho son de mujeres y 40 de hombres, por lo que invitó a los investigadores a tomar en cuenta la dimensión de género en sus publicaciones.

“Lo que se pide en este caso es tomar en cuenta en el diseño, el análisis y la interpretación de los resultados, la participación de las mujeres”.

La maestra Calleja y Quevedo, quien además funge como secretaria técnica de este fondo sectorial, refirió que entre los retos que enfrentan destaca la necesidad de incrementar los recursos humanos o número de investigadores, además de considerar la importancia de la divulgación de los desarrollos como una estrategia que capte la atención de gobiernos municipales, locales y sector privado, a fin de conjuntar esfuerzos y apoyos que puedan coadyuvar a los procesos de industrialización en materia científica.

Urgente la vinculación entre academia y empresa

El año pasado, el sector académico en México publicó más de 40 mil artículos en revistas científicas reconocidas, lo que significa que en el país se está generando conocimiento; sin embargo, en comparación y a pesar de que las patentes no son la mejor medida, en 2016 se otorgaron solo 400 patentes, lo que revela una falta de vinculación entre el sector empresarial y productivo con la academia, consideró en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el doctor Juan Manuel López Oglesby, director académico del Posgrado en Ingeniería Biomédica de la UPAEP.

“Todavía existe la idea de que el conocimiento no debe generar valor económico y eso más que cualquier otra cosa, ha generado que ese vínculo entre empresa y academia no se nutra como debiera. Creo muchísimo en el talento mexicano y en la ciencia que se genera en el país, pero desgraciadamente muchas veces se regala el conocimiento al mundo, entendiendo que cuando publicamos las investigaciones o avances ya no es patentable”.

Mencionó también que la colaboración entre instituciones educativas de carácter público y privado debe de estrecharse y enfocar sus objetivos en aportaciones que enriquezcan lo que se hace en materia de desarrollo científico.

“La falta de dinero puede ser una limitante; sin embargo, el financiamiento no es un aspecto determinante, porque esta desventaja puede ser motivo para explotar la creatividad y resolver los retos que se enfrentan. Por eso la importancia de la vinculación entre instituciones y el sector privado, porque siempre habrá un abanico de posibilidades para obtener resultados a pesar de las limitaciones económicas”.

El doctor López Oglesby, quien expuso en el Tercer Congreso de Medicina Espacial el tema del estado de la tecnología médica en México y el emprendimiento tecnológico como factor de cambio, hizo un llamado para que esos vínculos entre empresa y academia se fortalezcan, ya que, dijo, lejos de diluir potencian la construcción de algo más fuerte que se traduce en el crecimiento científico y tecnológico del país.

“Hay que atender el llamado para estar conscientes de que la innovación no se limita a los científicos y tecnólogos sino a todas aquellas personas que se suman para lograr que los desarrollos se concreten y aporten a la sociedad resultados en cuanto a la resolución de problemas”.

Fuente: CONACYT.

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