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Mujeres sinaloenses en las ciencias exactas

Sinaloa cuenta con un creciente número de científicos y docentes con perfil deseable y estudiantes que compiten a nivel nacional e internacional, logrando medallas de oro, plata y bronce en olimpiadas del conocimiento.

Sin embargo, hasta hace algunas décadas las aulas de escuelas relacionadas con las ciencias exactas en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) eran ocupadas solo por hombres. En la actualidad, según la nómina de esa institución, la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas (FCFM) cuenta con 50 docentes. Solo 10 son mujeres.

Previo al Día Internacional de la Mujer, dos investigadoras y formadoras de estudiantes narran a la Agencia Informativa Conacyt lo que las motivó a acercarse a una carrera en la que incursionan pocas mujeres y en las que han abierto espacios para impulsar este camino de la ciencia.

Lleva a Sinaloa al top 10 en matemáticas

Es en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la UAS donde una mujer hizo historia. Se convirtió en una de las dos primeras mujeres en graduarse de la licenciatura en matemáticas. Ocurrió en los años en que la matrícula contabilizaba 40 alumnos y no más de ocho alumnas, pero de la que egresaban menos de ocho varones.

Ese año fueron ocho los graduados, entre ellos dos mujeres. Una de ellas, María Guadalupe Russell Noriega, quien en 2011 fue nombrada delegada de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas en Sinaloa. A partir de ese año surgieron los triunfos. Sinaloa comenzó a sobresalir a nivel nacional y después en eventos internacionales. Logró medallas de oro, plata y bronce. Ahora se ubica en el top ten en matemáticas.

La doctora en probabilidad y estadística recordó que llegó a los números porque era lo que más se le facilitaba en la escuela. Cursaba el nivel básico en el pueblito El Higueral, ubicado a tres kilómetros de la sindicatura de Eldorado, en Culiacán. Cada día se percataba de la rapidez con que resolvía operaciones básicas de matemáticas.

“Ni siquiera lo pensaba, era algo natural. No me preocupaba la escuela. En la secundaria lo que más se me facilitaba eran las matemáticas. En ese momento pensaba que cuando fuera grande estudiaría algo relacionado con las matemáticas, pero hasta ese momento no sabía que había una escuela de matemáticas en Sinaloa”.

Cursó la preparatoria en Eldorado. Integraba un pequeño grupo de física y matemáticas. Ahí compartiría aula con Maribel, otra joven apasionada de los números, con quien culminaría la carrera en la FCFM.

“Al terminar la prepa, pensamos en estudiar ingeniería civil, buscando matemáticas. No conocíamos Culiacán. Llegamos y preguntamos por la Escuela de Ingeniería Civil”.

Contiguo a esa escuela, en Ciudad Universitaria, las jóvenes encontraron una obra en construcción y un anuncio que revelaba su futuro. Ahí se construía la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas.

“Apenas iba a comenzar funciones en CU. Al regresar a Eldorado, lo comentamos con el profesor, quien inmediatamente nos sugirió que nos inscribiéramos en matemáticas. Eso fue en 1987. Fue casual que estudiara matemáticas y mi amiga también”.

Para las estudiantes no sería fácil cursar la licenciatura. Aunque contaban con apoyo de sus familiares, se enfrentaban al desconocimiento de la ciudad y carencia económica.

Russell Noriega realizó la maestría y el doctorado en el Centro de Investigación en Matemáticas (Cimat) en Guanajuato, y conjugó el posgrado con el rol de esposa y madre de dos niños.

Asume la delegación de la OMM

Luego de una sesión de academia, el director de la FCFM pidió a la entonces nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) que asumiera la responsabilidad de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas, delegación Sinaloa, debido a que el docente a cargo se encontraba de año sabático.

“Cuando me proponen ser la delegada de la Olimpiada, lo hice con gusto. Al principio era con niños de preparatoria, había muy poca participación de secundaria, pero conforme fue avanzando, la participación de secundaria fue aumentando”.

En 2011, asumió el cargo honorífico y en 2012 sería la primera competencia nacional de los estudiantes a su cargo. Fue a partir de 2013, cuando los sinaloenses comenzaron a subir a los principales podios. La primera medalla de oro fue la del estudiante Isaac Jair Jiménez Uribe; vendrían seis medallas de plata e innumerables bronces. Ahora Sinaloa se encuentra en el top ten nacional en matemáticas.

“A partir de entonces, dejamos de ser un estado débil en matemáticas para convertirnos en un estado que destaca”.

La clave

Jóvenes exolímpicos, que lograron medallas en competencias anteriores, apoyan ahora a Russell Noriega como entrenadores de nuevos talentos. Entre ellos se encuentra Fernando Medina Varela, quien en 2016 recibió, de manos del presidente Enrique Peña Nieto, el Premio Nacional de la Juventud, en la categoría Logro académico. También se encuentra Isaac Jair Jiménez y Emilio Domínguez, hijo de Russell Noriega, quien estudia la licenciatura en matemáticas y en el pasado obtuvo una medalla de oro, tres de plata en matemáticas y dos platas en informática.

En julio próximo, la doctora María Guadalupe Russell Noriega viajará a Bulgaria. Integrará el Comité de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas que acompañará a la selección nacional a la Competencia Internacional de Matemáticas (BIMC, por sus siglas en inglés), que se llevará a cabo del 1 al 6 de julio próximo.

La niña que jugaba a construir carreteras

En un viaje a su infancia, la doctora Carmen Lucía Moraila Martínez reconoce que cuando niña debió jugar a construir puentes y carreteras en la tierra, como hacían sus primos. Su gusto por las ciencias exactas habría despertado a muy temprana edad.

Sin embargo, el detonante llegó en los primeros grados de primaria, luego de una charla entre su madre y vecinos. Uno de ellos presumía que, por mérito académico, su hija, estudiante de sexto grado, visitaría al presidente en Los Pinos.

La entonces llamada Convivencia Cultural, ahora Olimpiada del Conocimiento Infantil, se convirtió en la meta de aquella niña. Al llegar a sexto grado debía ser la mejor de su clase para conocer a Carlos Salinas de Gortari. Lo logró. En el evento presentaron al que se convertiría un gran ídolo, el doctor Rodolfo Neri Vela, el primer astronauta mexicano en ir al espacio en su primera misión.

“Recuerdo que ahí nació mi gusto por las ciencias aplicadas”, comentó.

Transcurrirían los tiempos de secundaria y preparatoria entre triunfos en concursos de matemáticas y física. Su pasión por la ciencia era cada vez mayor. Al ingresar a la FCFM de la UAS, escuchar charlas de investigadores como el doctor Ildefonso León Monzón, la inspirarían a continuar el posgrado.

“Hice un verano con él en el Cinvestav y la tesis de licenciatura. Me di cuenta de que la parte aplicada me gustaba mucho, la parte de la tesis, el detector para partículas. En la maestría en parte aplicada, surgió la oportunidad para ir a estudiar a España, una convocatoria por parte del gobierno español”.

Moraila Martínez ingresó al programa Doctores Jóvenes de la UAS. Acudió a realizar el doctorado en la Facultad de Ciencias, de la Universidad de Granada, en España. En esa época se enfrentó a los constantes cuestionamientos familiares y de conocidos.

“Me decían: ‘¿Cómo te irás tu sola?’. Era impensable ir a estudiar un posgrado a otro país porque en Culiacán no había maestría en física, tenía que buscar en otro lado. Ahí comenzó el problema. Familia, amigos, que decían: ‘Eres mujer, no te puedes ir sola’. Pero mis padres siempre lo entendieron, eso sí, me acompañaron a instalarme en el departamento, me visitaban mucho; mi mamá me llamaba todos los días”.

En España, la sinaloense se dedicó al trabajo en el área de nanotecnología.

“Se requiere mucha infraestructura. Estamos saliendo adelante, pero todavía nos falta equipo: microscopios de fuerza atómica, microscopios de transmisión, electrónicos de barrido. Trabajar nanotecnología aquí en un inicio fue muy difícil”.

Una de sus labores ha sido el envío de estudiantes de licenciatura a la Universidad de Granada. Hasta ahora son tres los estudiantes de licenciatura que han estudiado en el Departamento de Nanoelectrónica, y un estudiante de maestría que acudió al Instituto de Fluidos Complejos, en la Universidad de Düsseldorf, en Alemania.

Proyectos

Entre los proyectos que trabaja Moraila Martínez, destaca el de tecnología para apoyo de granjas dedicadas al cultivo de camarón en Sinaloa.

“Hace un tiempo, con un equipo de estudiantes de la licenciatura en electrónica, logramos realizar un dispositivo que ayuda en las granjas de camarón. Mediante una imagen puede calcular la masa del camarón, de cualquier pez, y puede ser mientras está introducido en el estanque”.

El dispositivo, añadió, puede comunicarse con un teléfono móvil y ofrecer los parámetros del agua durante los cultivos, es decir, aumento o descenso del pH, de la temperatura o del oxígeno. El producto concursó en la Expociencias Nacional en 2016 y ahora se encuentra en la fase de registro para patente.

“Hemos encontrado productores que obtienen conocimiento empírico. Prueban el agua de los cultivos de camarón para determinar ciertos datos, o se fijan si la luna está de cierta forma para tomar previsiones. A veces sí están en el rango. Con tantos años les ha funcionado el empirismo; sin embargo, hay cosas que no puedes predecir. Un cambio abrupto no podrían predecirlo”.

Para la solución de problemas de productores de camarón en la entidad, la investigadora y un grupo de estudiantes trabajaron en sensores para medir la masa del crustáceo.

“Pensamos en un sistema para automatizar procesos y que pudiéramos obtener la información en el celular, instalando allá un equipo. Son técnicas que conocí en España, la parte de nanotecnología la aplicamos para macro”.

Otro de sus proyectos en puerta es realizar celdas solares orgánicas.

Fuente: CONACYT.

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