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La sexta extinción masiva de especies

Extinción es un término utilizado en biología para referirse a la desaparición de una especie o un grupo taxonómico. La extinción como la especiación y adaptación son procesos evolutivos por los cuales las especies evolucionan.

Al pensar en extinción nos vienen a la mente imágenes de los dinosaurios; sin embargo, el planeta ha presenciado hasta la fecha cinco grandes extinciones. En la actualidad se habla de una sexta extinción masiva de especies como un evento derivado de las acciones humanas. Por lo que es inevitable cuestionarnos si la extinción es un proceso natural o la diversidad biológica se encuentra amenazada por nuestras acciones.

Paulina Bermúdez Landa, directora ejecutiva del Proyecto Gran Simio, comentó en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt que la extinción puede ser repentina o gradual. No todas las extinciones son producto de causas naturales también hay otros factores que pueden influir.

“Nuestro conocimiento del fenómeno de la extinción es cada vez más complejo. En la medida en que tengamos conciencia del lugar en el que estamos, podremos reaccionar al problema. Destaco este punto puesto que la sexta extinción masiva que estamos viviendo está estrechamente relacionada con el cambio climático”, comentó en la conferencia que impartió en el seminario Reflexiones sobre el impacto humano en el planeta, que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La directora del proyecto aclaró que el fenómeno de extinción es afín al concepto de Antropoceno propuesto por el premio Nobel Paul Crutzen, y hace referencia a una situación geológica en la que la actividad humana ha transformado el medio natural.

“El Antropoceno no se refiere únicamente a las emisiones de carbono emitidas por la actividad humana. Un artículo de Naturecitaba los siguientes cambios a escala geológica que hemos provocado: la actividad humana ha transformado una tercera parte de la mitad de la superficie terrestre del planeta, la mayoría de los principales ríos del mundo está regulada, las plantas de fertilizantes producen más nitrógeno del que fijan de forma natural todos los ecosistemas, la pesca extrae más de la tercera parte de la producción primaria de los océanos, los humanos usan más de la mitad del agua dulce, la alteración de la atmósfera y la deforestación han aumentado la concentración de carbono en un cuarenta por ciento”, explicó.

Los datos esbozan que la pérdida de especies vegetales y animales impacta la estructura y función de los ecosistemas que nos proveen de servicios ambientales. La directora de la asociación sin fines de lucro explicó que es importante identificar qué es lo que hemos transformado y cómo esta transformación afecta la biodiversidad.

Las principales iniciativas que debemos promover son: La naturaleza necesita la mitad (Nature Needs Half), que aboga por la protección de áreas silvestres para ser puntos ecológicos clave, como los bosques boreales, la cuenca del Amazonas, la Antártida y áreas, aunque fragmentadas, que pueden tener importancia biológica. De igual forma, debemos tener en cuenta nuestra huella ecológica individual para reducir los efectos que nuestras acciones pueden tener.

¿Cómo sabemos si una especie desaparece?

Una especie en peligro de extinción es aquella que no se ha observado durante más de cincuenta años. Las especies que pudieran estar dentro de poco tiempo en extinción se les denomina especies amenazadas, y las que tienen pequeñas poblaciones se les conoce como especies raras.

Sin embargo, es complicado estimar cuántas especies están amenazadas ya que la diversidad biológica aún no ha sido calculada con exactitud. Los datos son variables, oscilan entre cinco y 10 millones de especies, de las cuales solo 1.8 millones han sido descritas.

La tasa de extinción actual se basa en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organismo que ha evaluado el estado de conservación de más de 63 mil especies de plantas y animales.

Dichos datos deben ser tomados con cautela ya que pueden cambiar en medida que el conocimiento de la distribución de especies se hace más exacto.

Uniendo esfuerzos

México es un país de extraordinaria biodiversidad, que alberga a diez por ciento de las especies del planeta, de las cualesdos mil se encuentran en peligro de extinción. Actores gubernamentales, instituciones educativas y organizaciones llevan a cabo diferentes tipos de esfuerzo para conservar la biodiversidad.

Entre las acciones hay diversos programas y planes de manejo ambiental generados por el gobierno, entre estos se encuentra la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con el objetivo de identificar las especies o poblaciones de flora y fauna silvestres que se encuentran en riesgo en el país.

De igual forma, varios de los esfuerzos se suman a través de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales para incidir en políticas públicas de medio ambiente y fauna silvestre.

El Proyecto Gran Simio (The Great Ape Project) es una organización internacional creada en 1993 en Estados Unidos, orientada a concientizar a la sociedad acerca de la importancia que representa la conservación de la fauna silvestre, principalmente de los grandes primates.

“Gran Simio México trabaja desde la década de 1990 como un proyecto educativo. Desde 2013 nos ocupamos del tema de los animales en zoológicos promoviendo la campaña Zoomos Cambio, cuyo objetivo es la transformación de los zoológicos capitalinos hacia un modelo orientado a la conservación de las especies, para ello implementamos estrategias de comunicación, investigación y litigio”, explicó la joven presidenta.

La organización se encarga de realizar foros, seminarios y círculos de estudios donde reúnen a expertos en distintas áreas. Los eventos son gratuitos y dirigidos a todo público y se discuten temas de la ética animal.

“Nuestras contrapartes en Brasil, España y otros países nos ayudan a difundir lo que estamos haciendo desde acá y eso ha sido muy positivo porque nos permiten aprender de las experiencias de otros”, concluyó la licenciada Paulina Bermúdez.

Fuente: CONACYT.

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