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Tecnología para evaluar riesgo de caídas en adultos mayores

Una aplicación para dispositivos móviles (app) que permitirá evaluar el nivel de riesgo que tienen los adultos mayores de sufrir una caída fue desarrollada por el Instituto Nacional de Geriatría (Inger).

De acuerdo con la doctora Lorena Parra Rodríguez, investigadora en ciencias médicas nivel A del Inger y líder del proyecto, la app, cuyo nombre es 3Ollin, ya puede ser descargada; no obstante, el usuario —personal de salud capacitado— debe comunicarse al Inger para que todas las funciones le sean habilitadas.

“La aplicación 3Ollin evalúa el desempeño físico de los adultos mayores mediante pruebas. La información que recopilamos y analizamos a partir de estas pruebas nos permite predecir su riesgo de caídas. Nuestro objetivo actual es identificar mejoras en nuestro algoritmo e implementarlas y automatizarlas en una segunda fase del proyecto”.

La primera versión de 3Ollin ya está disponible para descarga —aún en fase experimental— para dispositivos con sistema operativo Android.

Caídas en adultos mayores, un problema de salud pública mundial

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomienda a aquellos adultos mayores que sufren dos o más caídas en un año, visitar a su médico para recibir una valoración denominada “caída recurrente” para determinar las causas, ya que en muchos casos no se trata de accidentes sino de manifestaciones de enfermedades más serias.

En ese contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que las caídas son la segunda causa mundial de muerte —646 mil casos anuales— por lesiones accidentales o no intencionales y que las personas mayores de 65 años son quienes más sufren caídas mortales.

A su vez, el artículo “Incidencia de caídas en una muestra de adultos mayores de la Unidad Universitaria de Rehabilitación de Mérida, Yucatán” señala que 50 por ciento de las caídas de ancianos requieren atención médica y 10 por ciento culmina en fractura, es decir, la caída sufrida se torna en un accidente incapacitante.

Del laboratorio al celular

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Lorena Parra Rodríguez explicó que el Inger cuenta con el Laboratorio de Investigación y Evaluación Funcional del Adulto Mayor, cuya tecnología permite determinar con gran precisión el riesgo de caídas en adultos mayores; sin embargo, en un entorno donde no existe la cultura de la prevención, los adultos mayores no tienen acceso a esos servicios hasta que detectan algún problema.

A decir de la investigadora, en ello radica la importancia de la aplicación desarrollada, cuya versión inicial les tomó dos años de trabajo, ya que permitirá acercar la tecnología de ese laboratorio a un gran número de la población, a través de médicos generales, geriatras e incluso rehabilitadores, para que generen un diagnóstico inicial del riesgo de caídas de los adultos mayores, y en una segunda fase del proyecto, obtengan también las recomendaciones necesarias para disminuir el riesgo.

¿Cómo funciona 3Ollin?

El equipo de investigación a cargo de la doctora Parra Rodríguez desarrolló un algoritmo que aprovecha algunos sensores del teléfono, como el acelerómetro y el sensor de orientación —ambos en tres direcciones—, para aplicar tres pruebas de desempeño físico que arrojan los parámetros necesarios para pronosticar el riesgo de caídas.

“Colocamos el smartphone en la parte baja de la espalda del adulto mayor y le pedimos que realice tres pruebas de desempeño físico —marcha, fuerza en miembros inferiores y balance—. En la prueba de marcha se sienta al paciente en una silla y se le pide se levante, camine siete metros, dé media vuelta, regrese y se vuelva a sentar; a través de los sensores, se capta la información del recorrido, nuestro algoritmo la procesa, la limpia y describe el trayecto del paciente”.

De acuerdo con la investigadora, durante la prueba de fuerza en miembros inferiores, la persona comienza sentada en una silla —sin descansabrazos— con los brazos cruzados uno sobre otro y debe levantarse y sentarse de la silla lo más rápido posible durante 30 segundos para que la aplicación calcule el número de veces que repite el movimiento.

Para la evaluación de balance, se incrementa gradualmente la dificultad de los ejercicios; las personas deben mantener los pies juntos durante 10 segundos, después colocar el empeine de un pie a la altura del dedo gordo del otro pie —semitándem— durante el mismo lapso de tiempo; luego deben colocar el pie completamente delante del otro, el talón tocando la punta del pie —tándem completo— y por último, mantener el equilibrio en un solo pie —posición unipodal—, mientras tanto la aplicación mide el balanceo de la persona.

“Aun cuando ya terminó el proyecto —con financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a través del Fossis—, la aplicación se encuentra en una fase de prueba que permite recolectar los datos, almacenarlos y enviarlos al servidor del Inger. Durante esta fase del proyecto se realizó una prueba piloto con 36 adultos mayores y un grupo de ocho jóvenes que sirvió para identificar fallas en el algoritmo, se realizaron correcciones y se llevó a cabo una segunda ronda con 187 adultos mayores y 13 jóvenes”.

El futuro de la investigación

Actualmente, la doctora se encuentra en busca de recursos que le permitan desarrollar una segunda versión completamente automatizada de la aplicación que no solo determine el riesgo de caída, sino que pueda emitir recomendaciones para prevenir caídas y que lo haga de manera personalizada, es decir, con base en el porcentaje de riesgo de cada usuario.

Asimismo, en búsqueda de más pacientes —voluntarios— que quieran participar en las pruebas de la aplicación y que le permitan robustecer la base de datos que se está generando a partir de las pruebas realizadas a los adultos mayores.

“Queremos captar recursos que nos permitan desarrollar una versión comercial de la aplicación, que incluya una herramienta de administración del perfil clínico de los pacientes, orientada a profesionales de la salud geriátrica”.

Fuente: CONACYT.

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