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Labnalcit, un pequeño laboratorio de gran impacto científico

En el segundo piso del antiguo edificio del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIB) en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al fondo de un pequeño corredor se encuentra el Laboratorio Nacional de Citometría de Flujo (Labnalcit), un modesto espacio donde se hace investigación de frontera y que apunta a convertirse en un referente nacional e internacional en el campo de la citometría.

En su interior resguarda ocho modernos citómetros que permiten medir diferentes características de las células mientras circulan a través de un flujo laminar. Este sofisticado equipo de laboratorio es muy útil en diversos proyectos de investigación, que van desde la inmunología, pasando por la ecología, hasta la genómica.

Entre los proyectos de investigación en marcha en Labnalcit, hay uno que busca identificar moléculas coadyuvantes en el desarrollo de la cisticercosis y así desarrollar una vacuna contra esta parasitosis.

Para poder acceder a la tecnología del laboratorio, se necesita pagar una membresía, capacitarse y acreditarse en el uso de los citómetros, mismos que están a disposición de la comunidad científica, sin importar la disciplina ni la institución a la que se pertenezca. También pueden acceder usuarios externos a través de acuerdos de trabajo o solicitando servicios por evento.

Un esfuerzo contra la progresión del cáncer

La fortaleza del laboratorio va más allá de poner a disposición de investigaciones externas —públicas y privadas— el equipo y el personal especializado para operarlo, sino que cuenta con la capacidad de realizar investigación propia.

En entrevista exclusiva para la Agencia Informativa Conacyt, la doctora María Gloria Soldevila Melgarejo, directora del Labnalcit e investigadora titular del Departamento de Inmunología del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, explicó en qué consisten tres proyectos internos del laboratorio.

“Uno de nuestros grandes proyectos se enfoca en la detención temprana de metástasis —nuevos tumores malignos— en cáncer (…) El objetivo es evitar la reaparición de la enfermedad en pacientes que ya han sido tratados con quimioterapias y que aparentemente ya estaban curados”.

El proyecto, que se encuentra en busca de recursos para implementarse, básicamente se propone identificar a través de técnicas de citometría de flujo las vesículas —exosomas— que un tumor cancerígeno libera a través de la sangre y que son las causantes de la aparición de metástasis, es decir, nuevos tumores malignos en zonas distintas a donde apareció el primero.

“Si logramos identificarlas, podemos atacar la expansión del cáncer. Nuestro primer paso será caracterizar mediante citometría de flujo esas pequeñas moléculas llamadas exosomas”.

La costosa tarea de reducir la mortalidad infantil por leucemia

“En Estados Unidos, un niño con leucemia tiene 95 por ciento de probabilidades de sobrevivir, mientras que en México solo 50 por ciento, y una de las causas es la falta de acceso a herramientas de punta para determinar el inmunofenotipo, es decir, identificar qué tipo de célula leucémica ataca al niño y definir así la terapia más efectiva”.

Con el objetivo de revertir esa estadística, el Labnalcit cuenta con un proyecto encaminado a generar un gran panel de anticuerpos específicos para marcadores relacionados con leucemia.

“Desde el laboratorio, hemos dado de alta un proyecto en Fundación UNAM para recaudar fondos que permitan ofertar fenotipos gratuitos para niños con leucemia, es decir, identificar a través de citometría de flujo el tipo de célula cancerígena que lo ataca y ayudarlo a definir, con base en nuestro gran panel de anticuerpos, el mejor tratamiento”.

En busca del interruptor del sistema inmune

Un tercer gran proyecto, el cual es encabezado directamente por la doctora Soldevila Melgarejo, consiste en identificar los mecanismos que permitan contener la respuesta inmune en zonas específicas del cuerpo, cuyo objetivo final es disminuir considerablemente el rechazo de órganos tras un trasplante.

“Cuando un riñón, por ejemplo, es trasplantado, el sistema inmune intenta rechazarlo y eso hoy en día se controla con inmunosupresores. El problema para esta estrategia es que se debilita todo el sistema y eso vuelve vulnerable al paciente, que termina muriendo de otras enfermedades”.

La alternativa que Soldevila Melgarejo propone y estudia a través de citometría de flujo consiste en obtener células del individuo que recibirá el trasplante y dirigir la inmunosupresión solamente contra las células que atienden el trasplante y que lo rechazan.

“Si nosotros logramos generar unas células, que llamamos reguladoras, que solo apaguen la respuesta inmune de las células que actúan contra el trasplante, lograremos una respuesta inmune dirigida que disminuya drásticamente el porcentaje de rechazo. Este proyecto está muy avanzado y estamos a punto de iniciar una fase clínica para reinfundir las células en el paciente”.

Un recorrido por el laboratorio

María Gloria Soldevila Melgarejo, quien también es miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), abrió a la Agencia Informativa Conacyt las puertas del Labnalcit y explicó el funcionamiento de sus principales equipos.

Al ingresar al laboratorio y pasar frente a la puerta de la oficina de las doctoras Soldevila Melgarejo y Andrea Bedoya, coordinadora general, a mano izquierda se encuentra una sección que agrupa cuatro de los citómetros del Labnalcit.

Se trata del área de adquisiciones con citómetros de diferentes compañías y a los que pueden acceder todos los usuarios del laboratorio —previo registro y capacitación— y en ella se agrupa un Facscan, que cuenta con un láser con tres fluorescencias distintas; y un Facscalibur, que tiene dos láseres capaces de observar en cuatro colores de manera simultánea.

En esa misma sección se encuentran dos equipos llamados Attune, que cuentan con tecnología de ondas acústicas que permiten alinear las células en una vertical —100 mil células por segundo—, uno cuenta con láser azul y rojo y el otro con láser azul y violeta, ambos con capacidad de observar seis fluorescencias distintas.

A esa sección le sigue una zona de análisis donde los usuarios pueden acudir a examinar, mediante softwareespecializado, los resultados de la citometría. En esa misma zona, al otro extremo del laboratorio, se encuentra una sección dedicada a la preparación de las muestras, aprovechada también para la impartición de cursos.

A mano derecha de la entrada principal, se encuentra el acceso a una zona que cuenta con presión negativa mientras funcionan los citómetros que contiene, es decir, al abrir las puertas, la presión atrapa todo lo que está dentro para evitar la fuga de muestras.

Esa sección tiene un citómetro Moflo (sorter) que se obtuvo a través de un comodato por parte del Instituto Nacional de Cancerología (Incan) que permite, además de adquirir la muestra, separar cuatro distintas subpoblaciones, célula por célula simultáneamente. Asimismo, se encuentra un Facsaria (sorter), que cuenta con dos láseres y ocho colores que funcionan a través de un sistema óptico.

En esa misma sección hay un citómetro IVD adaptado a la investigación clínica, el cual se encuentra a las puertas de un cuarto de cultivo que permite almacenar las muestras y donde se puede trabajar en condiciones de total esterilidad. Esta sección se utilizará en la fase clínica, ya que se almacenarán células que serán reinfundidas en pacientes.

Fuente: CONACYT.

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