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Invernadero bioseguro para el desarrollo de nuevas tecnologías

El Invernadero Bioseguro para el Manejo de Organismos Genéticamente Modificados de Agricultura y Acuicultura del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) facilita la aplicación de ciencia básica para el desarrollo de nuevas tecnologías de alto impacto —en corto y mediano plazo— y optimiza la capacitación de capital humano altamente especializado, que incide en el desarrollo socioeconómico del noroeste de México.

En febrero de 2018, fue puesto en operación con la finalidad de cumplir cabalmente con la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, con investigaciones puntuales en identificación de genes de plantas de interés comercial, optimización de sistemas de producción de biocombustibles a base de biomasa de microalgas, entre otros.

En su interior sobresale una estructura en forma de iglú de fibra de vidrio, hermético y aerodinámico, capaz de resistir vientos de hasta 240 kilómetros por hora, que garantiza que ningún elemento biológico escape de las instalaciones ante el impacto de fenómenos meteorológicos.

La doctora Gracia Alicia Gómez Anduro, investigadora titular A adscrita al Programa de Agricultura en Zonas Áridas del Cibnor y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), mencionó que el invernadero bioseguro, además de permitirles aplicar la ciencia y desarrollar nuevas tecnologías a bajo costo, les facilitará proveer de una formación académica innovadora a los estudiantes de posgrado de la institución.

“Nuestro principal objetivo es que la ciencia y tecnología que desarrollemos tenga una aplicación práctica lo más pronto posible; el invernadero es un espacio en donde podemos escalar los procesos que tenemos en escalas pequeñas en laboratorio y que cumple con todos los parámetros de bioseguridad que pide la ley. Además, permitirá que los estudiantes de posgrado del Cibnor integren conocimientos científicos, valores y costumbres, a través del desarrollo de tecnología que impacte socialmente en la región”, detalló Gómez Anduro.

Emprendimiento de base tecnológica: I+D+i

La maestra en ciencias Carolina Garciglia Mercado, becaria del Conacyt en el Programa de Doctorado en Uso, Manejo y Preservación de los Recursos Naturales de la institución, comentó que el invernadero permitirá que los estudiantes de posgrado den continuidad a investigaciones con potencial aplicación tecnológica, hasta desarrollar productos y servicios innovadores para mercados emergentes.

“El invernadero es un espacio en el que nosotros —los estudiantes de posgrado— podemos diseñar las herramientas biotecnológicas para que tengan una aplicación directa de la ciencia básica a la ciencia aplicada y que tengan aplicación en el uso cotidiano”, afirmó Garciglia Mercado.

Los estudiantes, además de realizar investigación de biotecnologías, podrán gestionar y administrar patentes, empresas de base tecnológica u organizaciones de otra índole, que les facilite integrar los productos o servicios resultado de sus investigaciones.

La empresa Bioera es la primera conformada por estudiantes, bajo este esquema de desarrollo. Está en el primer año de incubación y en próxima fecha pondrá a disposición un kit de diagnóstico y detección de organismos genéticamente modificados a un costo asequible.

“Nosotros desarrollamos unos kits de diagnóstico de organismos genéticamente modificados, en el laboratorio, el invernadero nos proporciona un área para hacer el escalamiento. Afortunadamente conformamos una empresa que llamamos Bioera, con la que haremos la comercialización de los kits que fabricaremos en el invernadero”, destacó Garciglia Mercado.

“El invernadero bioseguro será de gran ayuda para cumplir nuestros objetivos, que son aplicar la ciencia, que las nuevas tecnologías que se desarrollen lleguen baratas al mercado, que generen autoempleos para nuestros egresados, que ellos se conviertan en dueños de sus empresas y que estas empresas generen recursos de vuelta, para formar más estudiantes y realizar más investigación”, ratificó Gómez Anduro.

Investigaciones oportunas

Dentro del invernadero, los investigadores del Cibnor experimentan con microalgas ricas en lípidos para la producción de alimentos funcionales, con alto valor en antioxidantes, y adaptadas a ambientes marinos, para obtención de biomasa para la producción de biodiesel. Asimismo, extraen genes de plantas de importancia comercial, generan líneas de mayor crecimiento, que aumenten la productividad, resistencia a enfermedades y condiciones ambientales extremas; suelos áridos, tolerancia a salinidad, altas y/o bajas temperaturas, estrés hídrico, entre otros.

La investigación relacionada con la biorrefinería de biodiesel a base de biomasa extraída de microalgas adaptadas al medio marino, a cargo de la doctora Bertha Olivia Arredondo Vega, investigadora titular A adscrita al Programa de Agricultura en Zonas Áridas y miembro SNI del Conacyt, en conjunto con el maestro en ciencias Mario Arce Montoya, técnico titular C adscrito al área de apoyo del Cibnor, además de identificar los elementos para la producción del biocombustible, está enfocada en aprovechar los componentes desechados en el proceso, como pigmentos y antioxidantes, con la finalidad de obtener mayor rentabilidad en el proceso de producción de biodiesel.

“Entre los avances de las investigaciones que estamos consolidando, la doctora Arredondo Vega adaptó microalgas al agua marina, esto es un atributo muy importante porque no dependeremos del uso de agua dulce y, además, es una microalga modificada que produce biodiesel de mayor calidad”, afirmó Gómez Anduro.

“La idea, también, es tener un sistema que genere diversos productos con las microalgas; podemos hacer una sumatoria de diversos componentes y sus aplicaciones para obtener mayores ganancias. No solo la rentabilidad de la producción del biodiesel. Actualmente, la doctora Arredondo está evaluando los componentes antioxidantes y pigmentos de las microalgas”, continuó.

Los experimentos con plantas, donde colabora en la ingeniería genética y análisis de transcriptomas de los organismos, el maestro en ciencias Julio Antonio Hernández González, técnico asociado B adscrito al área de apoyo del Cibnor, coinciden en el uso de especies autóctonas del noroeste de México. Un ejemplo es el estudio de chile chiltepín (Capsicum annuum var. glabriusculum) para desarrollar un paquete tecnológico para capacitar a personas de comunidades rurales de Baja California Sur y Sonora, principalmente, en la producción sustentable del cultivo.

Fuente: CONACYT.

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