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Laboratorio Nacional en Imagenología por Resonancia Magnética en Querétaro

El Instituto de Neurobiología (INb) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es la sede del Laboratorio Nacional en Imagenología por Resonancia Magnética (Lanirem), un escenario con tecnología de punta no invasiva para la obtención de imágenes de roedores y seres humanos con fines clínicos y científicos.

3 lab imagenologia

Con el apoyo del programa de Laboratorios Nacionales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y conformado por la UNAM campus Juriquilla, la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y el Centro de Investigación en Matemáticas A.C. (Cimat), el Lanirem lleva a cabo técnicas avanzadas de imagenología por resonancia magnética, incluyendo imágenes funcionales, anatómicas, tractografía, espectroscopía y relaxometría a través de dos resonadores clínicos de 3 teslas, que son utilizados para investigación clínica y preclínica, además de un resonador de roedores de 7 Teslas exclusivo para proyectos de investigación, de acuerdo al responsable técnico de este escenario, Luis Concha Loyola.

“El escenario empezó en el 2014 como laboratorio nacional, pero tiene una historia de más de 10 años. Inició como unidad de resonancia magnética gracias a la labor de la doctora Thalía Harmony Baillet y el doctor Fernando Barrios Álvarez aquí en el Instituto de Neurobiología, para investigación del neurodesarrollo en bebés con factores de riesgo y de las funciones del cerebro humano; una pieza fundamental para estas investigaciones es la neuroimagen, por lo que se consiguió un resonador que un Tesla, que es la unidad con la medimos la potencia del campo magnético: mientras más, mejores imágenes”.

Concha Loyola, quien es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Conacyt, Nivel II, recordó que en 2009, con el apoyo del Conacyt y la Coordinación de Investigación Científica de la UNAM, se logró obtener un segundo resonador, en este caso de tres Teslas, con lo que se pudo ofrecer, los servicios de evaluación de niños al público en general, lo que le dio una presencia nacional a la Unidad de Resonancia Magnética del Instituto de Neurobiología.

Recordó que en 2012, gracias al apoyo de la Fundación Río Arronte, la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM y la Fundación UNAM Capítulo Querétaro, se reemplazó el primer resonador de 1 Tesla por un segundo de 3, con lo que la Unidad se convirtió en un referente nacional para imagenología por resonancia magnética. Finalmente, la formación del Laboratorio Nacional en 2014 permitió la incorporación de un tercer resonador, especial para animales pequeños y exclusivo para investigación de 7 Teslas.

“Yo me incorporé en 2010 al INb y ya se podía ver a gente no solo de Querétaro, sino de entidades como Guanajuato, San Luis Potosí e incluso la Ciudad de México para hacerse estudios clínicos de resonancia magnética. La unidad cuenta con personal médico, neuroradiólogos y enfermeras con todas las capacidades para ser una unidad de servicio al público con fines clínicos”.

El investigador del INb puntualizó que, a través de participar en tres convocatorias de Laboratorios Nacionales del Conacyt fue posible equipar y mantener este escenario clínico y de investigación científica.

“Ahora contamos con piezas de infraestructura que son muy útiles, por ejemplo, en el resonador de animales tenemos una antena súper conductora enfriada en helio (He) que aumenta la relación señal-ruido de las imágenes un factor de cinco, esto es que las imágenes se ven cinco veces con mayor resolución y calidad de la señal en menos tiempo”.

Concha Loyola indicó que el laboratorio cuenta también con un aparato de electrofisiología de superficie, o electroencefalograma, compatible con el resonador para humanos; una silla para introducir primates no humanos al resonador y otros accesorios que le permite a los investigadores monitorizar a los animales en el resonador que tiene un diámetro de 9 centímetros, donde se estudian roedores como ratones (Mus musculus), ratas (Rattus) y topillos (Microtus arvalis).

Respecto a estudios en humanos, el responsable técnico del Lanirem detalló que en el laboratorio trabajan grupos de investigadores, tanto del INb como de otras partes del país, quienes desarrollan proyectos sobre enfermedades neurodegenerativas y estructuras cerebrales entre otras.

“Hay doctores del Hospital General de México que traen pacientes con enfermedades neurodegenerativas como Parkinson. También se estudia la Ataxia espinocerebelosa y mi grupo desarrolla investigaciones respecto a la epilepsia, utilizando mediciones de la difusión del agua para entender cómo está afectada la microestructura del tejido cerebral. También hay investigaciones sobre la formación de vasos sanguíneos en tumores y retinopatía diabética”.

En lo que se refiere a los servicios para investigación, Concha Loyola señaló que actualmente el Lanirem cuenta con una cartera de alrededor de 10 técnicas de resonancia magnética, lo que ha generado redes de colaboración para el desarrollo de nuevas investigaciones.

“La resonancia magnética es una herramienta muy flexible, no es como los rayos X limitada a un mecanismo de contraste, acá podemos hacer imágenes anatómicas, funcionales, de difusión, de perfusión, y espectroscopia. Incluso buscamos implementar nuevos usos para incrementar nuestra cartera de técnicas que podemos ofrecer. En ese sentido, los usuarios son responsables de analizar sus propios datos. Nosotros les implementamos la técnica, hacemos pruebas piloto y una vez que sus imágenes están a su gusto ellos hacen sus análisis”.

El responsable técnico del Laniren destacó que este laboratorio nacional cuenta con una de las infraestructuras más modernas del país para la generación de imágenes por resonancia magnética para estudios clínicos e investigación.

“Los dos resonadores de humanos que tenemos son excelentes para investigación y para uso clínico, son de los mejores del país, además de un personal altamente calificado, como técnicos, enfermeros, radiólogos, neuroradiólogos, físicos y médicos; es un valor agregado que nos hace únicos a nivel nacional. Por el gran servicio público y privado que ofrecemos –que es sin fines de lucro–, somos un laboratorio bastante autosuficiente en términos económicos y logramos cubrir nuestros mantenimientos en gran medida, aunque nuestro crecimiento se ha logrado en gran medida gracias a los apoyos mencionados, que esperamos continúen para poder seguir siendo un Laboratorio Nacional con tecnología de clase mundial”.

Fuente: CONACYT.

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