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CIESAS, 45 años de antropología social

“México es una potencia en antropología, pero en Nuevo León es escaso. Por eso el CIESAS es un oasis en el desierto”, estas fueron las palabras del doctor Juan Doncel de la Colina, director del Centro de Estudios Interculturales y del Noreste, invitado al evento en donde se celebraba el 45 aniversario del CIESAS.

Fundado en 1973, primero como el Centro de Investigaciones Superiores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (CISINAH), el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) se ha distinguido por su aportación académica, científica y de recursos humanos a las ciencias sociales del país.

Actualmente cuenta con siete sedes, localizadas en diversos estados de México, con la finalidad de facilitar el acercamiento de más estudiantes de distintas regiones del país, además de enfocar sus trabajos en las zonas donde se localizan.

En el noreste, se encuentra ubicada la Unidad Noreste, en la que se han desarrollado diversos trabajos relacionados con la migración, la identidad cultural, la presencia de indígenas en la región, pero también de cultura popular de la zona.

La Unidad Regional Noreste inicia actividades en 1997 como Programa Noreste, en la ciudad de Saltillo, Coahuila. El propósito de dicho programa consistía en explorar las posibilidades de fundar una sede del CIESAS en el norte del país.

De esta manera, en 2004 se toma la decisión de trasladar el Programa Noreste a la ciudad de Monterrey, para aprovechar las posibilidades de vinculación con otras instituciones educativas, y el contexto más central de esta urbe. El cambio se concreta en la segunda mitad de ese año y fue hasta 2014 cuando Shinji Hirai, director del CIESAS Unidad Noreste, desarrolla investigaciones que se centran en las emociones de los migrantes.se le confiere el nombramiento de Unidad Regional Noreste.

Ciencia para todos y para todo

A pesar de que las investigaciones científicas pueden parecer aburridas por su meticulosidad, exactitud, inflexibilidad y metodología, el CIESAS Noreste ha optado por enfocar sus trabajos en situaciones de banqueta, tan cotidianos como un músico tocando para subsistir, hasta la ciencia que existe detrás del contrabando de automóviles.

Lizbeth Chávez, estudiante de posgrado de antropología social noreste/sureste, en el cual se rota la localidad en que se realiza el estudio, asegura que la experiencia de cursar la maestría en Monterrey excedió sus expectativas, ya que no fue únicamente lo académico lo que pudo aprender.

“La Unidad Noreste me acercó a otros abordajes de mis estudios y de mi trabajo, me enseñó otra realidad. Tuve además la oportunidad de aprender de otras prácticas y dinámicas”.

La diversidad de perfiles en el CIESAS Noreste amplía el catálogo de enseñanzas y aprendizajes, y recorrer cada uno de los enfoques puede ser una experiencia, además de enriquecedora, divertida.

Shinji Hirai, el director que estudia la nostalgia

Identificado plenamente con la migración y sus sensaciones por experiencia propia, el doctor Shinji Hirai, director del CIESAS Noreste, ha optado por desmitificar las subjetividades y explicar la nostalgia como una ciencia.

“Uno puede escoger el tema de investigación porque vive dentro de ese fenómeno social, por ejemplo la migración, el desastre natural o procesos económicos transfronterizos; pero además de interés personal, también puede ser la pertinencia del tema tomando en cuenta el contexto social”.

Por eso, al doctor de origen japonés no le interesa únicamente el factor cuantitativo de la migración, sino la calidad de las emociones que se experimentan en el proceso.

“La nostalgia de los migrantes hacia sus lugares de origen tiene una emoción muy fuerte. Pero cuando se trata de los que retornan, voluntariamente o deportados, la nostalgia es hacia allá, añoran la vida de Estados Unidos, a sus amistades, que es algo que no había visto”.

Shinji Hirai está consciente de que el estudio científico de las emociones y su impacto social es fundamental, ya que detrás de todas las acciones humanas hay subjetividades como motivo.

“Por ejemplo, hasta el deseo adquisitivo está muy vinculado con ciertas emociones. ¿Por qué compramos productos de moda? Por un lado, hay deseo de adquirir estatus social elevado y también puede ser basarse en la incertidumbre de ser alguien distinto a quien los está comprando”, explica.

Un científico de los mercados en el CIESAS

La palabra ‘científico’ suele remitir a la mente a imágenes de libros, estadísticas, microscopios, probetas, batas, entre otros objetos. O bien, relacionar el trabajo de campo con la naturaleza, las entrevistas directas o simplemente el análisis presencial de la situación a examinar. Pero alguien del CIESAS Noreste se muestra dispuesto a desafiar ese prejuicio.

Licenciado en sociología por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), con maestría y doctorado en antropología por el CIESAS Occidente, Efrén Sandoval ha tenido siempre un especial interés por los procesos sociales y económicos que se encuentran en la frontera… especialmente por los mercados o fayuca.

“La fayuca en términos concretos es la mercancía que entra de contrabando por la frontera para venderse de manera informal. Pero más allá de la fayuca hay una economía, donde hay toda una serie de dispositivos para que esta funcione. Me llamó la atención porque pensamos que esta actividad es mexicana, pero podemos observarla en Estados Unidos, principalmente en la frontera”.

Y para Efrén Sandoval, su razón de estudiar esto es sencilla: “A fin de cuentas, en los tianguis, en la fayuca, lo que encontramos es la democratización del mercado”.

El contrabando bajo la lupa

Para Alberto Barrera Enderle, la ciencia no solo está en los libros ni en los tradicionales métodos científicos. No. Él cree que las mafias, los temas escabrosos y, sobre todo, el contrabando pueden tener una visión desde la ciencia, que ayude a entender sus formas de organización.

El científico analiza cómo choca el proyecto de nación revolucionario con las costumbres y las prácticas cotidianas de la región noreste. Entre esas prácticas estaba adquirir muchos bienes de consumo en Estados Unidos e introducirlos principalmente de forma ilegal al país.

“Hay que entender que el contrabando no solo tiene que ver con drogas o un contrabando masivo, sino ese pequeño contrabando que no tiene la finalidad de comerciar, sino únicamente de no pagar impuestos. Entonces, los automóviles son la ventana que yo utilizo para retratar la situación”.

Fuente: CONACYT.

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